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viernes, 27 de julio de 2012

valencia

Estuvimos el fin de semana pasado en Valencia. La verdad es que me esperaba mucho más calor, pero a partir de las siete de la tarde corría el aire y la temperatura era más que aceptable.

Además cogimos un hotel con piscina, que hemos amortizado un montón. El agua estaba caliente, y había césped con sombra durante todo el día, así que hemos bajado por la mañana y por la tarde. El monito estaba encantado, se tiraba del borde a nuestros brazos y se reía. daba palmas en el agua y se volvía a reir. Y corría por el césped hasta el borde cuando no estábamos en el agua.

Fuimos también a la playa a primera hora de la mañana. Ya habíamos llevado al monito, pero era más pequeño y el agua estaba mñas fría, así que no sabíamos si le gustaría o no.

Yo creo que le gustó más la arena, tanto la seca como la mojada de la orilla. Parecía una croqueta, cogía la arena y guarreaba con sus manos, con los pies....

También fue muy decidido a la orilla. Mientras se mojaba los pies muy bien, pero en cuanto llegaban las miniolas, daba media vuelta corriendo. El caso es que no lloraba ni parecía asustado, pero tampoco quería entrar más, ni siquiera de la mano, así que nos turnamos para poder bañarnos nostros mientras él se quedaba en la arena jugando.

Ya veremos si para otro año le gusta más el mar. Este año el monito parece más de piscina....

Aprovechando que estábamos en Valencia fuimos al Oceanografic, que nos encantó. Claro que el monito se pasó casi toda la visita durmiendo, pero en el delfinario se volvía loco de contento cada vez que aplaudía la gente. Oía aplausos y aplaudía el también como loco.

Fuimos también al Museo de las Ciencias y también nos gustó mucho. El monito estaba desatado, corriendo por todos sitios, tocándolo todo. Estaba contentísimo, así que decidimos entrar en el área de niños (gratuita) y allí descubrió unos bloques de construcción de goma con los que casi no podía. No paraba de ir de un sitio a otro con los bloques, coger las carretillas, meter las manos en el agua,...

Tanta emoción hicieron que se durmiese de camino al AVE y que se hiciese la mayor parte del viaje de vuelta durmiendo. El pobre estaba agotado. ¡¡Han sido tantas experiencias nuevas!!

Tanto la ciudad de Valencia como los dos museos nos han parecido muy recomendables.

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