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martes, 21 de febrero de 2012

visitando guarderías (III)

después de las experiencias anteriores fui a mi cuarta visita desanimada y triste. entré y me atendieron tan bien que me puse a llorar. lloré por mí, que tendría que irme a trabajar. lloré por el monito, por cómo lo llevaría. pero sobre todo lloré por todos los niños que había visto tan tristes, tan solos, con tan poco cariño.

este sitio me encantó, luminoso, con pocos niños, las cuidadoras muy cariñosas, cogiendo a los niños en brazos y dándoles besitos. las aulas tenían espacio y juguetes. y había un patio, con arena, columpios y un huerto, al que los niños salen todos los días salvo que llueva.

me encantó todo lo que vi y escuché, y sobre todo me gustó la filosofía de la directora, de que a los niños no se les malcría por darles cariño, porque precisamente es lo único que necesitan.

en esta escuela no hay agendas, no te apuntan a qué hora hace pis el niño, pero los tratan con mucho cariño, y juegan constantemente con ellos, algo que para mí es mucho más importante que saber a qué hora le han cambiado el pañal y si le han echado crema o no.

me encantó saber que puede entrar cualquier madre (o padre o abuela) en cualquier momento y estar allí con el niño. no tienen nada que esconder, cualquier persona es bienvenida y los niños no lloran llamando a mamá cuando ven a alguien nuevo.

y sobre todo me gustó la adaptación. podemos ir los dos el tiempo que necesitemos, no tengo que dejarle una hora llorando, no tengo que despedirme de él en la puerta. podemos ir los dos hasta que nos sintamos agusto, y esto a mí me da mucha tranquilidad.

la única "pega" es que el horario es menos amplio que en otros sitios, pero espero no tener que necesitarlo.

no sé si podré pactar un horario con esta escuelita, pero allí sentí que era el sitio en el que quería dejar a mi monito mientras yo no pueda estar con él. ojalá lo consigamos

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